lunes, 9 de abril de 2012

Sufismo: Cuando los hombres se convierten en Dios

SUFISMO: CUANDO LOS HOMBRES SE CONVIERTEN EN DIOS

Fragmento del artículo “Divinizando al Hombre”


Existe un conjunto de creencias entre algunos seguidores del Islam que, al igual que el hinduismo y el budismo, ofrecen a los seres humanos la oportunidad de convertirse en Dios.
El origen de esas creencias pueden encontrarse en el misticismo cuyas raíces se hallan en las antiguas religiones misteriosas griegas. El misticismo se define como una experiencia de unión con Dios y la creencia de que el principal objetivo del hombre en la vida está en buscar esa unión. El filósofo griego Platón propuso este concepto en sus escritos, particularmente en su Simposio. En él describe cómo el alma humana puede ascender espiritualmente hasta que finalmente se reúne con Dios [1]. La base de esta creencia es la enseñanza de que los seres humanos son, de hecho, partes de Dios que han quedado atrapadas en este mundo material. El cuerpo físico que recubre el alma humana. En consecuencia, el alma en su opinión es divina. La parte de Dios que está atrapada en este mundo debe liberarse del mundo material y reunirse con Dios.
En el pueblo musulmán surgió una secta que promovió la misma idea. Sus seguidores son llamados tradicionalmente “Sufis” y su sistema de creencias es llamado “Sufismo”. Este término se traduce habitualmente como “misticismo” o “misticismo islámico”. Se basa en el mismo concepto que el de la mística griega —que dice que el alma humana es divina y que la manera en que se reúne con Dios es a través de ciertos ejercicios espirituales. Diversos grupos de Sufis evolucionaron hacia cultos llamados “Tariqah” (caminos). Cada culto recibía el nombre de su fundador real o supuesto, y cada uno tenía sus propios ejercicios espirituales los cuales sus miembros cumplían a rajatabla. La mayoría enseñaba que después de que los seguidores llevaran a cabo los ejercicios espirituales, emocionales y físicos prescritos, se unificarían con Dios. Esta unión recibió el nombre árabe de fana’, que significa “disolución” [2] o wusul, que significa “llegada”. El concepto de “unidad con Dios” fue rechazado por los estudiosos musulmanes tradicionales pero aceptado por algunas masas. En el siglo X, un devoto Sufi, Al Hallak (858-922), anunció públicamente que él era Dios y escribió poemas y un libro llamado Kitab At-Tawasin con ese fin. En él escribió: “Si no reconoces a Dios, al menos reconoce su señal; soy la única verdad absoluta porque a través de la verdad soy la verdad eterna. Mis amigos y maestros son Iblís [3] y el Faraón. Iblís fue amenazado con el Infierno, porque no admitía que hubiera nada entre él y Dios, y aunque me maten y crucifiquen, y me corten las manos y los pies, no me retractaré”. [4]
Ibn ‘Arabi (fallecido en 1240) llevó el concepto de unidad con Dios un paso más allá afirmando que solo existe Dios. En una de sus obras escribió lo siguiente: “Gloria a Él, quien hizo aparecer todas las cosas a la vez que constituye su esencia” [5]. Y en otro libro escribió: “Él es la esencia de todo lo que aparece, y Él es la esencia de lo que está oculto cuando Él aparece. Quien Lo ve es solo Él y nadie se oculta de Él porque Él aparece ante Él mismo a la vez que está oculto” [6]. Ese concepto es llamado Wahdatul-wuyud (unidad de la existencia) y se hizo muy popular entre los Sufis en todo el mundo musulmán.
¿Por qué? 
¿Qué fue lo que llevó a la gente a creer que Dios se hizo hombre o que Dios y el hombre eran uno solo? La razón fundamental era la incapacidad que esta gente tenía para entender o aceptar el concepto de que Dios creó este mundo a partir de la nada. Ellos percibían a Dios como a ellos mismos, creando cosas a partir de lo que ya existe. Los humanos crean cosas manipulando lo que ya existe y modificando su estado, su forma y su apariencia para darles distintas funciones. Por ejemplo, una mesa de madera fue alguna vez un árbol en el bosque, y sus clavos y tornillos alguna vez fueron vetas de hierro en las rocas subterráneas. Los humanos cortaron el árbol y le dieron forma de mesa; extrajeron el hierro, lo fundieron, y le dieron la forma a las piezas que componen la mesa. Luego unieron todas las partes para así crear la mesa con sus distintos usos. De igual manera, las sillas plásticas en las que nos sentamos alguna vez fueron petróleo líquido, almacenado en las entrañas de la tierra. Es imposible imaginarnos sentados sobre petróleo de la misma manera que nos sentamos sobre una silla. Sin embargo, gracias a la capacidad humana de manipular los componentes del petróleo, se produce el plástico y se fabrican las sillas para que los humanos se sienten en ellas. Esa es la esencia de la actividad humana; los humanos simplemente modifican y transforman lo que ya existe. No crean los árboles ni producen el petróleo. Cuando hablan de producción de petróleo, en realidad se está hablando de extracción. El petróleo fue creado a través de millones de años de procesos geológicos; luego los humanos lo extrajeron de la tierra y lo refinaron. Tampoco crearon los árboles. Aún si los hubieran plantado, no crearon las semillas originales.
En consecuencia, los humanos, en su ignorancia de Dios, a menudo conciben a Dios como un ser igual a ellos. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento dice lo siguiente: “Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó”. Para los hindúes, Purusa es el Dios creador, Brahma, en su forma humana, y tal como los humanos crean manipulando el mundo existente que los rodea, el dios creador debe hacer lo mismo. [...]
La capacidad humana de entender las ideas y conceptos es limitada. Los seres humanos no pueden captar ni entender lo infinito. La creencia, que Dios le enseñó a Adán, era que Dios creó este mundo a partir de la nada. Cuando Él quería que algo existiese, simplemente lo decía y Su orden hacía que existieran aquellas cosas que antes no existían. Este mundo y su contenido NO fueron creados a partir de Dios mismo. De hecho, el concepto de Dios como creador del mundo a partir de Sí mismo reduce a Dios al nivel de sus criaturas, quienes simplemente crean algo a partir de otra cosa ya existente. Aquellos que sostenían y siguen sosteniendo esa creencia son incapaces de captar el carácter único de Dios. Él es Único y no existe nada como Él. Si Él hubiera creado el mundo a partir de Sí mismo, sería como Sus criaturas.

[1] Ver Colliers Encyclopedia, vol.17, p.114
[2] Ver Ihyaa ‘Ulum ad-Din, vol. 4, p. 212.
[3] Nombre propio de Satán según el credo musulmán.
[4] Ver Idea of Personality, p. 32
[5] Ver Al Futuhat Al Makkiah, vol. 2, p. 604
[6] Ver Fusus Al Hikam, vol. 1, p. 77.
[7] Ver Dictionary of World Religions, p. 587
[8] Ver The New Encyclopedia Britannica, vol. 20, p. 552

martes, 31 de enero de 2012

Regresando la Báraka (bendiciones) a Nuestra Comida

REGRESANDO LA BÁRAKA (BENDICIONES) A NUESTRA COMIDA

Tomado de IslamWeb.Net


El Ciclo Vicioso de la Ignorancia

En mi intento por dialogar con los líderes musulmanes durante algunos años, acerca de nuestra comida y la industria de alimentos que apoyamos, mis palabras han caído en oídos sordos. En lugar de actuar con precaución, los líderes musulmanes se están tomando demasiadas libertades al utilizar la palabra ‘halal’ fuera del contexto de las enseñanzas coránicas y proféticas. Imitando a Bani Israil, quien abandonó el espíritu de la Ley por la mera letra de la Ley hace siglos, como está descrito en el Corán, ellos se han centrado en hallarle resquicios a la Ley Divina enfocándose en los aspectos materiales, como rechazar la carne de cerdo, mientras ignoran por completo los fundamentos éticos del din, ignorando por completo los ‘requerimientos laborales’ de adorar al Único Dios, de ordenar la justicia y prohibir la corrupción.

Nuestra comunidad es, como la llamó Malcolm X, ‘integradora.’ Mientras los líderes están ocupados pidiendo disculpas por los chivos expiatorios de occidente, los ‘terroristas,’ y castigando a estos indeseables, cierran sus ojos y oídos a los delitos atroces cometidos contra la humanidad por el mismo sistema con el que están tratando de integrarse, la misma gente con la que se están disculpando, los verdaderos terroristas. Al poner el sello de ‘halal’ a esta comida, certifican como ‘halal’ a esta industria que ha provocado la pobreza y la opresión de un sinnúmero de pueblos a lo largo de los siglos, es preferir a los kufar (incrédulos) por sobre los creyentes.

Ahora es tiempo de que levante mi voz y diga lo que sé en mi corazón que es la verdad del Islam, y que todo musulmán sin ser erudito debe saber que es cierto: la injusticia, las mentiras, la crueldad, el veneno, la inmoralidad, los asesinatos, las enfermedades, la violencia y la destrucción: ninguno de ellos son halal en modo alguno.

Nuestra comida se produce bajo las condiciones más perniciosas. La industria alimenticia es parte integral de la corrupción rampante en nuestro mundo actual. Los sistemas agrícolas no pueden ser desligados de los sistemas políticos y socioeconómicos. El control de la agricultura es la herramienta más poderosa que ha sido utilizada para controlar y oprimir al pueblo. Un sistema así jamás podrá producir comida ‘halal,’ puesto que Dios Altísimo y Exaltado odia la corrupción y la opresión, y el Corán nos dice que pocas cosas son peores que la opresión, que es un peor incluso mayor que el acto despreciable del asesinato.

Otra parte importante de la comida halal es que debe ser tayib, pero rara vez se discute este concepto y es desconocido por completo en la práctica. Toshihiko Izutsu califica los términos coránicos entre esencialmente valorativos, como ‘bien,’ con vagas evaluaciones morales, y palabras que son esencialmente descriptivas, como ‘piadoso’ o ‘hipócrita,’ que están ‘cargadas con una fuerza ética o valorativa.’ Él afirma que “el sistema de ideas morales que realmente funciona en el Corán está basado casi exclusivamente en palabras de valor de nivel primario [esencialmente descriptivas].”

Redescubriendo Nuestro Propio Vocabulario e Historia

De modo que cuando el Corán utiliza una palabra que significa algo claro y específico, Izutsu dice tayib, una palabra esencialmente descriptiva, que es ‘exactamente lo contrario’ de khaba'ith, 7:157. Mientras tayib es un adjetivo que denota algo que impacta los sentidos como delicioso, agradable y dulce, también está estrechamente ligada con las palabras halal, muttaqi, tawhid (discurso tayib), salih y creyentes.

Khaba'ith significa inmoral, malo, dañino, vicioso, maligno, malévolo, injurioso, rencoroso y nocivo. No puede haber una palabra mejor que khaba'ith para describir a los gigantes de la industria alimenticia actual, cuya comida los musulmanes están tan ansiosos de certificar como halal.

La solución fue descrita por los Abasí en una palabra, `imara: Desarrollar la economía de una sociedad a través de las infraestructuras agrícolas locales.

Pero debemos comenzar el camino de vuelta a una época muy ignorada con el fin de volver a iniciar nuestros paradigmas olvidados y crear un contexto para la solución. “La rápida propagación del Islam por tres continentes en los siglos VII y VIII fue seguida por la difusión de una admirable pero poco documentada revolución agrícola,” dice Andrew Watson, cuyo importante artículo sobre este tema apareció en la Revista de Historia Económica. “En el siglo XI [la nueva agricultura] había sido transmitida por todo lo largo y ancho del mundo islámico y había alterado, a menudo radicalmente, la economía de muchas regiones.”

Fue una infraestructura agrícola saludable que apoyó el crecimiento de la era más grande de la historia. Todo lo que la nueva agricultura tocaba se convertía en un cuerno de la abundancia, “afectando no sólo la producción agrícola y los ingresos, sino también los niveles de la población, el crecimiento urbano, la distribución de la fuerza laboral, las industrias vinculadas, la cocina y la alimentación, el vestido y otras esferas de la vida tan numerosas que rehúyen” ser detalladas, según Watson. ¿Es una coincidencia que los estos musulmanes, que conformaban comunidades nuevas por todo el mundo, fueran tan exitosos?

A medida que el Islam se propagó y se integró a las culturas (sin amenazas a punta de espada ni promesas de placeres carnales, como todavía se cree comúnmente en occidente, el resultado fue que “en casi todas partes las fronteras fueron derribadas, los espacios vacíos fueron llenados, y los asentamientos se hicieron más numerosos y densos —cambios todos ellos de gran significado no sólo para la agricultura sino también para el desarrollo del comercio, las comunicaciones y la administración central. Las ciudades también crecieron, prueba de que a pesar de la densa población rural, los campos podían exportar un excedente cada vez mayor de alimentos… [Con] el impresionante crecimiento urbano… [las ciudades] florecieron como quizás nunca lo habían hecho antes… Muchas obtuvieron gran importancia. Para los estándares europeos contemporáneos, muchas eran enormes” [en realidad dice ‘no pocas,’ pero creo que es confuso, por lo que prefiero utilizar ‘muchas’].

Antes del Islam, eran populares los sistemas feudales de grandes latifundios monopólicos (no muy distintos de las actuales corporaciones de la agroindustria). La Nueva Agricultura de los musulmanes quebró esos latifundios “en pequeñas propiedades que podían ser operadas por su dueño y su familia, asistido quizás por algunos pocos trabajadores pagos… durante algunos siglos el gran estado tuvo que competir con una forma alternativa de tenencia de la tierra en la forma de grandes y pequeños propietarios campesinos. La competencia se intensificó con la existencia de muchas áreas más pequeñas de jardines, altamente [pero ecológicamente] irrigadas, en las inmediaciones de casi todas las grandes ciudades y en otros lugares, en las que también crecían muchos de los nuevos cultivos y se aplicaban las nuevas técnicas de cultivo.” Además, los ingresos mayores y más estables “ayudaron por un tiempo a mantener intacto un campesinado relativamente próspero y libre, y a prevenir la acumulación excesiva de grandes latifundios” (AARD).

Esta es evidencia sólida de que la agricultura local es mucho más eficiente, productiva, y por lo tanto sostenible y económicamente viable, y que empodera a las personas en lugar de a las grandes empresas agrícolas que tienden a beneficiar a una élite de unos pocos a expensas de los recursos escasos y de la vida humana.

“A medida que crecía y se esparcía [por el imperio] la demanda de productos al punto de tener que importarlos, se desarrollaron fuentes locales de aprovisionamiento. A pesar que estas pudieron ser costosas al principio, probablemente se abarataron a medida que fueron adquiridas habilidades y aumentó la escala de la producción…” Pero durante el declive, las cosechas cultivadas en el mundo islámico “fueron reemplazadas por importaciones. Su desaparición es parte de la decadencia económica general del período” (AARD).

Nótese primero que todo que había comercio, en otras palabras, los sistemas locales no significan ausencia de comercio. Pero lo más importante es el hecho de que en una economía sana los productos locales pueden ser y llegan a ser más baratos que los importados. Y con el crecimiento actual de oferta y demanda de comida sostenible, con infraestructuras de distribución eficientes, los precios pueden incluso mejorar.

La Misma Vieja Historia

Cuando el Islam como forma de gobierno comenzó a desmoronarse en el siglo XII y en especial en los siglos XIII y siguientes, las élites del nuevo poder regresaron a las prácticas insostenibles de alimentos que han afectado a toda civilización en decadencia, entonces y ahora. Ellos “tienden a introducir sistemas de cultivo y tenencia de tierras que favorecen a los cultivos de cereales y al pastoreo,” dice Watson, “y a aquellos que podían desarrollar cultivos especialmente difíciles. Las cosas se hicieron peores en algunas áreas por la imposibilidad de mantener los sistemas de riego, por los impuestos excesivos a los campesinos, y por la corrupción de los recaudadores de impuestos.”

Los colonialistas querían dinero y una gran motivación para ello fue, por supuesto, los “beneficios militares” que se hicieron “cada vez más frecuentes en muchas regiones a expensas de otras formas de impuestos y de administración de la tierra; sus titulares disfrutaron diferentes tipos de inmunidad lo que les permitió reducir a los campesinos a varios grados de dependencia, si no a la servidumbre real. El desarrollo de la tierra a largo plazo e incluso el mantenimiento del capital existente fueron sacrificados a menudo a ingresos mayores y más inmediatos…”

Lo que nos lleva a una descripción contemporánea de lo que está ocurriendo en la agricultura hoy día. De hecho, el punto anterior podría servir bien como una descripción exacta de la industria agrícola actual, en cuanto a sus problemas tanto como a su fuerza motriz. Así como el rápido colapso de la agricultura musulmana puede verse en el colonialismo y la llegada de todo lo industrial, también la agricultura en la era actual opera bajo la misma lógica egoísta. Donde el Islam fomentó el matrimonio entre vida espiritual y terrenal, entre pensamiento empírico y experimentación, y entre trabajo igualitario y oportunidad comercial, la producción de alimentos en nuestra época se ha convertido en una empresa desalmada cuya ciencia busca desnaturalizar los cultivos y los animales con el propósito de subyugar los mercados y esclavizar la mano de obra con costos sanitarios y ambientales que simplemente no pueden medirse.

Los antecedentes de esta lógica de la agroindustria moderna, de hecho, se encuentran en los mismos motivos que pueden verse en el desmantelamiento de las economías sureñas musulmanas y no-blancas por parte del Renacimiento europeo.

“Fue el colonialismo… el que posterior y seriamente alteró el equilibro agrícola tradicional a fin de aumentar la rentabilidad de los colonizadores,” dice Salah Zaimeche, en “Revisión de la Contribución Musulmana a la Agricultura.”

Esta decadencia, en su opinión, no comenzó con las potencias coloniales, sino con “los diversos invasores, desde los Cruzados hasta los Mongoles, desde los Banu Hillal hasta los Normandos y los conquistadores Españoles en occidente. Tales invasores hicieron que los agricultores huyeran. Los agricultores musulmanes también se vieron acosados por elevados impuestos en las cristianas España y Sicilia, y fueron exterminados en esos países; su sistema pereció con ellos.”

Sin embargo, es difícil exagerar el daño subsecuente que le hicieron a la agricultura mundial los colonizadores posteriores, como los franceses. Argelia es tristemente un ejemplo perfecto de ello. Cuando los franceses llegaron en 1830, “encontraron un país mucho más verde que el que dejaron 130 años después,” porque hasta ese momento los argelinos habían vivido “más o menos en armonía con su medio ambiente. Los argelinos habían rodeado ciudades y pueblos con jardines y huertos, junto con los anillos adyacentes y exteriores de regiones forestales. Los anillos de jardines fueron la primera cosa que destruyeron los franceses en su esfuerzo por someter a los argelinos, buscando literalmente matar de hambre la voluntad de resistencia de la población.

“Después de eso,” señala Zaimeche, “deforestaron regiones enteras para explotar madera, y le quitaron a los propietarios musulmanes todas las tierras fértiles, obligándolos a subsistir en tierras áridas, y en las cercanías de los bosques, provocando su [mayor] degradación.”

Uno podría pensar que esta política terminó con la difusión a través de Francia del humanismo secular. Sin embargo, en el sacrificio horrífico y legendario de Argelia por su independencia entre 1954 y 1962, “los franceses incendiaron millones de acres de bosques, y se marcharon dejando un legado de esterilidad y hostilidad contra el verdor [sic], del que los argelinos aún no se han recuperado.”

La Misma Vieja Canción

Y trágicamente, esta historia no es única. E hecho, es la norma de todos los países violados y saqueados por los colonialistas. Y no es que la época del colonialismo haya terminado, sino que se ha metamorfoseado. Estados Unidos, a diferencia de la mayoría de las colonias, fue expoliada por completo a través del genocidio violento, destinada a convertirse en la primera nación totalmente transfigurada por el nuevo y mejorado colonialismo económico. Ahora el cáncer ha hecho metástasis por todo el mundo en la forma de fuerzas corporativas imperialistas cuya hegemonía baja por las gargantas de las personas en todas partes, una McCultura de plastificar y procesarlo todo, desde las casas en las que vestimos, las ropas que vestimos, hasta la comida que comemos.

Imagino que hay muchos argumentos con los que los musulmanes defenderán los sistemas económico y agrario modernos, tales como que los musulmanes no tenían la tecnología que tenemos hoy día para el transporte y otras cosas, que los sistemas globales son mucho más complicados que los locales, y que por muy grande que haya sido la era islámica, no podemos volver ‘atrás.’ El hecho es que los musulmanes están imitando todo lo ‘occidental’ porque hemos asimilado sin crítica alguna los paradigmas occidentales, incluyendo las implicaciones sociales del darwinismo respecto a que las sociedades han ‘progresado’ linealmente desde lo más bajo en el espectro de la civilización hasta el epítome del progreso y la ciencia, es decir, la civilización europea.

Si te resulta difícil imaginar que la sociedad occidental no es el epítome del progreso humano, si no puedes articular claramente cómo el Islam, revelado hace 1.400 años, puede tener un impacto directo y positivo en las sociedades actuales, si crees que ahora vivimos en una época moderna iluminada con avances económicos y educativos sin precedentes; si piensas que la libertad y los derechos nunca han estado más extendidos, entonces piénsalo de nuevo.

Piensa en la justicia durante la época de Omar Ibn al-Jatab, cuando no había pobreza, mientras que hoy día dos terceras partes del planeta vive en la pobreza extrema a pesar que hay abundancia de riqueza y alimentos, y en el más rico de los países uno de cada 6 niños vive en pobreza. Piensa en la libertad que las masas de personas tanto ricas como pobres tenían, cuando viajaban sin obstáculos a través de 3 continentes, mientras que hoy día naciones enteras de gente están concentradas en campos de refugiados, detrás de muros, en guetos, en prisiones. Piensa en cómo el Islam hizo surgir una edad de oro como nunca se ha registrado en todos los países que tocó, mientras que por todo el mundo los colonialistas, los antepasados de la civilización occidental actual, redujeron a la miseria y la corrupción todo lo que tocaron, por ejemplo África, una tierra enormemente rica, pero con la gente más pobre.

Bajo el gobierno islámico, “…los esclavos, siervos y arrendatarios atados a la tierra o a un terrateniente casi no se veían. La mano de obra agrícola era en gran parte libre y, al parecer, móvil. Tendían a pasar de empresas poco rentables a unas mejores, probablemente de la antigua agricultura a la nueva…” (La Revolución Agrícola Árabe y su Difusión, 700-1100; Andrew M Watson, Revista de Historia Económica).

Este hecho por sí solo evidencia la justicia y la libertad sin paralelo de esa época. Las sociedades modernas se jactan de la libertad y los derechos humanos, sin embargo es fácil comparar los registros históricos, desde el Renacimiento hasta el día de hoy. La clave que le dio a la civilización occidental una ventaja económica podemos verla aún hoy día en la plantación esclavista. “Basada en un solo cultivo producido por la mano de obra esclava, Brasil se convirtió en la primera colonia de grandes plantaciones y un modelo que sería luego seguido por otras naciones europeas…” (La Primera Colonia de Plantaciones en la Temprana América Latina: Stearns, Peter). De hecho, señala Watson, el “golpe final” a los musulmanes fueron los cultivos ‘más baratos’ en partes de Asia y América. Cultivos que eran más baratos “a pesar de los elevados costos de transporte.” La situación no ha cambiado: los precios de los alimentos, artificialmente devaluados, subvalorando a los agricultores y a las culturas locales por todo el mundo desde la época del Islam, se debe a la explotación de las personas, las tierras y los recursos.

El tráfico trasatlántico de esclavos puede que sea historia, pero la historia no acabó la esclavitud: la esclavitud mental de los medios, la esclavitud endeudada y asalariada del capitalismo, y simplemente la esclavitud física brutal aquí mismo en los buenos Estados Unidos, donde los “trabajadores cautivos son retenidos contra su voluntad por sus empleadores a través de amenazas, y con demasiada frecuencia, el uso real de violencia —incluyendo golpes, disparos y culatazos. (Coalición de Trabajadores Immokalee)

El chocolate, que algunas personas llaman el cielo, es producido utilizando el “tráfico, la tortura y el trabajo forzado de niños que cultivan y cosechan los granos de cacao…” (Centro de Agroindustria del Instituto de Política Agraria y Comercial).

Un cuarto de todos los bananos en Estados Unidos y Europa provienen de Ecuador, de víctimas de serios abusos en derechos humanos, “niños de apenas ocho años de edad, trabajando en condiciones peligrosas, mientras los trabajadores adultos temen ser despedidos si intentan ejercer su derecho a organizarse.” (Human Rights Watch, Ecuador: Abusos Laborales Generalizados en las Plantaciones de Banano).

Cuando continuamos pidiendo la comida barata y apoyando la industria, estropeada por el estilo de vida consumista moderno, cuando certificamos la comida industrial como ‘halal’, estamos esencialmente haciendo halal las plantaciones esclavistas, la destrucción ecológica, el uso intensivo de recursos limitados como la tierra cultivable, el agua, el combustible para transporte innecesario, y la crueldad con los animales. Y a pesar que podemos ahorrarnos unos cuantos dólares hoy, el precio real que pagaremos será, primero, cuando nuestros hijos encuentren que los recursos naturales como el suelo cultivable y el agua han sido agotados por la agricultura insostenible, de modo que tendrán que soportar una pobreza inimaginable. Y luego, cuando nos encontremos delante de Allah Todopoderoso sabiendo que no elegimos la cuesta empinada para buscar nuestra comida halal y tayib.

La Intención y la Cuesta Empinada

La ‘cuesta empinada’ de la que nos habla el Corán (90:7-16), es liberar a un esclavo, alimentar a un huérfano o a una persona necesitada. Al apoyar las economías locales, estaremos ayudando a liberar a los esclavos de la época moderna, e indirectamente estaremos alimentando a muchos huérfanos y necesitados de hoy día, que conforman dos terceras partes del mundo en que vivimos. Pero el camino llano, la supervivencia de la industria, está apoyando tanto la esclavitud como la pobreza.

Los musulmanes debemos decidir qué tan importante es tener comida genuinamente halal y tayib que estará llena de baraka y cumplirá así la intención de la comunidad. Esta no es una tarea pequeña debido a que es sumamente importante. Aquellos que consumen alimentos preocupados por las situaciones políticas contra los musulmanes, deben estar seguros que al darle su apoyo monetario a la agroindustria es comer de la mano de compañías que son parte y alimento de la máquina de guerra que ha hecho y está haciendo estragos en la humanidad. Aquellos que dicen que el racismo debe ser erradicado primero entre nuestros hermanos y hermanas oprimidos en este país, deben entonces dejar de comer la comida que crece con la sangre de incontables hermanos y hermanas, y en su lugar deben apoyar los sistemas locales de alimentos que proveerán tierra y trabajo a numerosas personas que actualmente son oprimidas por el racismo. Aquellos que están demasiado ocupados con el pago de deudas y la crianza de los hijos, echen un vistazo a Abu Bakr (que Allah exalte su nombre) quien renunció a toda su riqueza para asegurarle un futuro sólido a su descendencia. Pensemos en el futuro de nuestros hijos y hagamos algunos sacrificios para que no garanticemos su pobreza al ser consumistas engullendo la riqueza de la tierra.

La Visión

La visión de la comida ‘halal’ es que es producida en una forma que complace a Allah Todopoderoso: agricultura que dignifica a la gente, preserva el conocimiento cultural, trabaja con y en sistemas ecológicos y respeta la fitrah (naturaleza) de los animales. Las granjas familiares de diversos tamaños reemplazarían a los latifundios, lo que ahora es un vacío en trabajos locales florecería para eliminar la pobreza y reemplazaría a los parásitos corporativos monopólicos. Las relaciones directas entre los productores, procesadores y minoristas garantizarán la ventaja competitiva ‘local.’

Tú y Yo

Como individuos es muy difícil vivir conscientemente y encontrar alimentos sostenibles, así nunca tendremos una solución. Pero esto no es responsabilidad del individuo, sino de la comunidad en su conjunto y más aún de aquellos que asumen posiciones de liderazgo. La responsabilidad de la comunidad es contactar y presionar a todas las organizaciones musulmanas y los líderes de las comunidades, insistiéndoles en que escuchen. Ellos deben saber que la prioridad debe dársele a investigar y aprender primero acerca de la industria antes de saltar a certificarla.

Si los líderes de nuestras comunidades, en lugar de esconderse tras escusas como ‘a la comunidad no le importa,’ ‘ellos no están listos,’ ‘la comunidad no necesita más malas noticias con las cuales lidiar,’ o ‘la comunidad es demasiado facilista,’ como si el dinero fuera más querido por nosotros que nuestra ibada (adoración). Si los líderes simplemente predicaran la verdad acerca de nuestra comida, los ojos de la comunidad se abrirían, la demanda por comida halal genuina crecería, y el negocio se haría aceptable.

¿Cómo?

Un sistema de alimentos halal y tayib requerirá un esfuerzo orquestado y unificado entre nuestra comunidad y la comunidad local de alimentos, granjeros que se enfrentan a la opresión y las injusticias en sus comunidades rurales. Granjeros que son activistas que, a diferencia de los líderes musulmanes, imponen con valentía la justicia y luchan contra la corrupción, como los Defensores de las Granjas Familiares, de Wisconsin , cuyo trabajo incluye apoyar el Comercio Justo del Aceite de Oliva Palestino, y un programa que le provee leche a los refugiados palestinos. Esta gente ha desarrollado redes de expertos en muchos campos, incluyendo la política, la economía y los negocios. Ellos han tenido muchos logros y comienzan a definir estrategias para el ‘imara, el desarrollo de la agricultura local.

Debemos contribuir con una voz en la conversación local de alimentos y cavar profundamente en los recursos islámicos para hallar soluciones auténticas a estos problemas. Así tenemos una gran necesidad de activistas locales de alimentos con experiencia y conocimiento en una variedad de campos, ellos necesitan la guía divinamente inspirada del Corán y de las enseñanzas del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) de modo que las soluciones no sean de prueba y error, o peor aún, una perpetuación de las injusticias. “…Al estimular las iniciativas [agrícolas] privadas, ciertas partes de la Ley Islámica parecen ser muy importantes… de ellas surgió un cuerpo sustancial de leyes de irrigación que estableció claramente los derechos de las partes involucradas en todo tipo de disputas… Fue una clara mejora respecto a las leyes del agua de las épocas preislámicas en muchas de las regiones afectadas. Otras disposiciones de la Ley Islámica trabajaron de otras maneras para… fomentar la nueva agricultura de manera directa. Las leyes sobre impuestos… [establecieron] qué impuestos debían ser pagados por las diferentes categorías de tierras y los distintos tipos de cultivos, y en comparación con lo que pasaba antes y con lo que vino después, esos impuestos parecen haber sido relativamente bajos. El propietario o inquilino de la tierra que introducía nuevas técnicas o nuevos cultivos que prometían mayores ingresos, estaba razonablemente seguro de que una parte sustancial de las ganancias por su innovación serían suyas.” (AARD)

También existen numerosos manuales de agricultura que sobreviven desde la era islámica que pueden ser como el oro para los agricultores de hoy que están reinventando la rueda en estos momentos. “El logro fue notable… Muchas de las plantas, siendo nativas de regiones tropicales, no crecían fácilmente en las regiones más frías y secas en las que fueron introducidas… Los nuevos cultivos llevaron literalmente a que se abriera una nueva temporada agrícola… La nueva agricultura desbordó sus límites para afectar a todo tipo de tierras —de la mejor a la peor—… Incluso en tierras que en épocas anteriores habían sido demasiado secas, demasiado calientes o demasiado infértiles para ser utilizadas… E incluso pudo ayudar a reconstruir esas tierras… Los autores de los manuales de agricultura árabe identificaron más tipos de tierras que los que son mencionados por los antiguos…”

He utilizado la agricultura islámica como un ejemplo de historia de éxito, pero hay numerosas historias ocurriendo hoy día en una escala mucho menor, que con la cooperación y la participación de los musulmanes podrían potencialmente iniciar una nueva revolución agrícola.

jueves, 20 de octubre de 2011

Una Visión Islámica de la Celebración de Halloween


UNA VISIÓN ISLÁMICA DE LA CELEBRACIÓN DE HALLOWEEN

Por: Said Abdunur Pedraza

Siempre que se acerca el 31 de octubre, vemos por un lado la avalancha publicitaria que invita a celebrar la “fiesta de brujas” o Halloween, y por otro, gran cantidad de folletos, notas y artículos en los que cristianos fundamentalistas, principalmente evangélicos y testigos de Jehová, califican a esta celebración de “satánica” e invitan a todos los creyentes a no sumarse a la tal fiesta. Como respuesta, también se han publicado varios artículos, por parte de los neopaganos, que rechazan la acusación de que se trate de una fiesta satánica, y aseguran que nada tiene que ver con “invocación de demonios.” Pero, ¿cuál es la postura del Islam al respecto? Para comprenderla, veamos primero un resumen de qué es Halloween, cuáles son sus orígenes, y qué se celebra en esa fecha en la época actual.

Halloween

En algunos países de Latinoamérica se le ha conocido como “noche de brujas,” y durante varios años, en Colombia, Alfonso Lisarazo, a través de su programa Sábados Felices, realizó una campaña intensiva para cambiarle el nombre a “día de los niños,” y así no sólo quitarle la connotación de festividad pagana, sino darle protagonismo a la infancia en el país. Sin embargo, en las últimas dos décadas, la hegemónica cultura angloamericana ha logrado que se celebre a la manera gringa y se le llame simplemente Halloween.

El origen de esta palabra está ligado al desarrollo sincrético de la Iglesia Católica de Roma. Una vez el cristianismo heleno de los griegos y macedonios seguidores de Pablo de Tarso fue nombrado como religión imperial romana, y las demás denominaciones y sectas cristianas, en su mayoría judías, fueron perseguidas y exterminadas (incluyendo a los nazarenos originales), la Iglesia de Roma debió consolidar su poder no sólo a través de la persecución de las demás religiones, sino absorbiendo buena parte de sus tradiciones y festividades. Así como la celebración pagana del Solsticio de Invierno fue convertida en la Navidad, y las fiestas indígenas americanas se convirtieron en lo que hoy conocemos como “fiestas patronales” en gran parte de Latinoamérica, la celebración pagana del fin de la temporada de cosechas fue convertida en la celebración católica de Todos los Santos. La noche de la víspera de Todos los Santos es llamada en inglés All Hallows' Eve, expresión que con el tiempo se contrajo a Hallow-e'en y por fin al moderno Halloween.

Origen Celta de la Celebración

Los celtas eran pueblos bárbaros contra los que combatieron largamente los romanos, principalmente en Galia y Britania. Tenían una religión animista y politeísta, caracterizada por los sacrificios humanos, y liderada por los druidas, sacerdotes-brujos que servían como médiums para comunicarse con los antepasados y con los espíritus de las fuerzas de la naturaleza.

Destruidos por los romanos, los celtas perdieron su cultura y su religión, y hoy día es muy poco lo que se sabe de ellos. Sin embargo, algunos defensores del “retorno a la antigua Europa” han pretendido “revivir” la mitología celta en algunas sectas de la new age como el druidismo y la wicca, que son más inventos modernos que verdaderas tradiciones ancestrales. Estas sectas neopaganas celebran algunas de las antiguas fechas paganas como el Samhain irlandés, fiesta de 3 días en la que se celebra el fin de la época de cosechas y el inicio del año nuevo celta.

La creencia pagana es que durante el Samhain, conocido como uno de los cuatro “festivales de fuego” anuales, se corría el velo entre el mundo de los ancestros y este mundo, asegurándose un “libre tránsito” entre el mundo de los vivos y el más allá. Entre las tradiciones estaba encender una vela por cada familiar que hubiera muerto durante ese último año, utilizar disfraces y máscaras para evitar que los muertos resentidos lo encontraran a uno y le hicieran daño o le maldijeran, y poner en las puertas de las casas adornos horrorosos para alejar a los malos espíritus. Los sacerdotes llevaban a cabo celebraciones para facilitar el paso de los muertos al otro lado, servir de médiums para que la gente pudiera comunicarse con sus familiares muertos, y realizar predicciones sobre el futuro.

Del Paganismo al Cristianismo

Invadidos los dominios celtas por los romanos (invasión que culminó con la conquista romana de las islas británicas en 46 a.C.), la celebración del fin de la temporada de cosechas fue absorbida por éstos y asociada a la celebración romana del día de la cosecha, que se llevaba a cabo los últimos días de octubre y primeros de noviembre en honor a la diosa Pomona. Ya que Pomona era la diosa de los árboles frutales, y la manzana era uno de sus símbolos principales, las manzanas se convirtieron en parte fundamental de la celebración de la nueva fiesta, mezcla de celta y romana.

Una vez establecida la Iglesia Católica Romana como la religión oficial del Imperio Romano, el catolicismo se constituyó en la única forma de cristianismo existente en el mundo. Pero quería ser, además, la única religión del planeta. Para ello, pronto descubrieron los líderes de la Iglesia de Roma que las persecuciones, torturas y matanzas no eran suficientes para lograr que la gente renunciara a sus creencias paganas y abandonara sus festividades. De modo que se decidió iniciar un proceso de sincretismo religioso, en el que parte de las tradiciones, festividades y creencias de las religiones paganas, comenzó a mezclarse con las creencias cristianas, derivando en doctrinas que nada tienen que ver con los textos bíblicos ni con las enseñanzas de los profetas, como la doctrina de la Santísima Trinidad, establecida en el siglo IV. Fue dentro de este mismo proceso de sincretismo que la celebración a la diosa Pomona fue absorbida por el cristianismo.

El Día de Todos los Santos era una celebración católica del 13 de mayo (procedente de la celebración del día de Todos los Mártires de la Iglesia de Siria), que tenía su sede principal en un panteón romano (templo pagano a los dioses de Roma) convertido por el papa Bonifacio IV en iglesia en 615. Pero el papa Gregorio III cambió en 741 la fecha de esta celebración al 1 de noviembre para absorber la festividad pagana de Pomona. En 840, el papa Gregorio IV ordenó que la fiesta de Todos los Santos se celebrara universalmente. Debido al cisma de los monofisistas del año 451, las antiguas iglesias orientales, incluida la Iglesia Copta, siguen celebrando el día de Todos los Santos en mayo.

El 31 de octubre, la víspera de Todos los Santos (Halloween) se convirtió así en parte de la celebración católica romana del 1 de noviembre. Muchos siglos después, en 1840, los irlandeses que emigraron a Norteamérica llevaron consigo su forma tradicional de celebrar esta fiesta, y de allí proceden buena parte de las costumbres del Halloween como lo conocemos hoy día.

La Costumbre de Tallar Calabazas

Según una leyenda irlandesa, existió una vez un hombre de tremenda avaricia y enorme maldad, que con sus engaños, mentiras y traiciones se hizo famoso como “competencia” de Satanás en el mal. El propio demonio lo visitó para comprobar lo que se decía de él, y dio fe de que estaba a su altura. Conocido como Jack “El Tacaño,” este personaje hizo una apuesta con el demonio, y al ganarla, éste no podría llamarlo al infierno. Jack creía que así se había librado del tormento eterno, pero al morir le fue negada la entrada al cielo por sus múltiples crímenes. Satanás lo rechazó también, y lo condenó a vagar por el mundo con un nabo hueco en cuyo interior llevaba un carbón ardiendo como única luz para guiarse. Así, se le terminó conociendo como Jack “El de la Linterna”, nombre que en inglés se abrevió a “Jack O’Lantern.” Los irlandeses y escoceses tomaron como costumbre el vaciar nabos, tallarlos y ponerles velas dentro a modo de linternas, para iluminar el camino de los difuntos en Halloween. Al llegar los irlandeses a Estados Unidos, descubrieron que era más fácil vaciar y tallar calabazas que nabos, y de ahí viene dicha tradición. También de ahí proviene el uso de los colores negro (por la noche) y naranja (por las calabazas) como símbolo de Halloween.

Dulce o Travesura

El famoso trick-or-treat proviene por un lado, de la creencia de que en Halloween se abren las puertas del más allá y los espíritus de los muertos tienen permiso para vagar libremente por el mundo, visitando a sus familiares y amigos, e incluso asustando o maldiciendo a quienes los trataron injustamente. Y por otro lado, de la leyenda de “Jack O’Lantern.” Se cree que Jack visita a la gente en Halloween pidiéndole a la gente que hagan trato con él o de lo contrario los maldecirá. Jack supuestamente ocasionaría enfermedad y muerte de animales, cosechas y hasta de los miembros de una familia, por lo que había que hacer trato con él, al costo que fuera. Siglos después, esto se transformó en la costumbre de realizar bromas pesadas durante Halloween. En Estados Unidos permanece la costumbre de ensuciar las puertas, pegar papel higiénico en ellas, o dejar en la entrada de las casas bolsas de papel incendiadas, conteniendo excremento animal. De ahí el “dulce o travesura:” Me das dulce o te hago una broma pesada.

En Dublín acostumbraban los niños a salir disfrazados pidiendo de puerta en puerta nueces o manzanas para la celebración de Halloween, lo que derivaba de la antigua fiesta a Pomona. En la antigüedad también se acostumbraba en Halloween sacrificar animales a los dioses (se sacrificaban aquellos animales viejos o enfermos que no sobrevivirían al invierno que comenzaba) y organizar comidas para compartir con la familia. A dichas comidas se invitaba a los difuntos. La gente también acostumbraba visitar a los sacerdotes o adivinos para conocer qué les deparaba el nuevo año.

Al mezclarse estas tradiciones paganas, derivó la actual costumbre de disfrazar a los niños para que pidan dulces, que es de origen bastante reciente. También la costumbre de los adultos de visitar “casas embrujadas” y realizar fiestas de disfraces para compartir con los amigos.

El Sentido Moderno de Halloween

Hoy día el Halloween es principalmente una fiesta comercial, en la que se busca aumentar las ventas de dulces y disfraces, se organizan concursos de disfraces y fiestas con venta y consumo abundante de alcohol, se llevan a cabo orgías, y algunos pocos grupos oscuros realizan misas negras, sacrificio de animales (principalmente gatos negros) e incluso sacrificio de niños y de muchachas vírgenes. Sin embargo, es principalmente una fiesta infantil que se celebra en colegios e institutos. La costumbre de que los niños salgan en la noche por las calles a pedir dulces se ha ido perdiendo por los riesgos de que los niños sean drogados, envenenados o abusados por algunos cuantos desadaptados y criminales, especialmente en las grandes ciudades. También porque en Halloween aumentan los casos de desapariciones, violaciones, asesinatos y profanaciones de tumbas. También aumentan algunos casos de tráfico de órganos, destinados a la decoración de “casas embrujadas” o a rituales “satánicos.”

Los neopaganos, por supuesto, celebran Halloween como forma de conectarse con tradiciones ancestrales y mantener vivas religiones “originales,” si bien desconocen que en dichas religiones el sacrificio humano tenía un papel preponderante, en especial en la religión druida celta.

El Islam y Halloween

Como hemos visto, la celebración actual de Halloween mezcla el ánimo comercial y de entretenimiento con antiguos rituales dedicados a la adoración de deidades paganas, a la adoración a los ancestros, a la supuesta “comunicación con los muertos,” y a actos de brujería y adivinación. Tanto en la actualidad como hoy día, muchas de las celebraciones de Halloween involucran el consumo de alcohol u otras sustancias embriagantes o narcóticas.

El Islam, por su parte, se fundamenta en el Taujid, la creencia en la absoluta Unidad y Unicidad de Un Único Dios Verdadero, Creador de todo cuanto existe, Dueño de toda adoración y de toda alabanza, Señor de cada ser humano. El Taujid rechaza, por tanto, cualquier tipo de adoración, ritual o no, a cualquier ser o cosa distinto de Dios. Dirigir oraciones a los santos, imames, profetas o estatuas para que sirvan de intermediarios ante Dios, es una forma de chirk (politeísmo). Hacer súplicas a los muertos, orar en tumbas, pedir favores o intercesión a personas que en vida fueron muy piadosas o a líderes religiosos, son formas de chirk. Y el chirk es el mayor de los pecados. También está prohibida en el Islam toda forma de adivinación y brujería, y todo intento de contactar con el más allá, puesto que si bien ello es imposible, abre la posibilidad de comunicación con los yin, seres de fuego que coexisten en este mundo con los humanos, pero en una dimensión diferente, y entre los cuales, como entre los humanos, hay algunos particularmente malvados, a los que llamamos demonios. Tratar de invocar a los muertos, lo único que puede lograr es permitirle a los demonios hacernos daño.

El Profeta Mujámmad (que las Bendiciones y la Paz de Dios sean con él) nos advirtió: “Cualquiera que imite a una nación, forma parte de ella.” (Recopilado por Dawud). Por lo tanto, los musulmanes debemos evitar cualquier ritual o celebración que sirva como adoración a cualquiera distinto a Dios, o que haya sido originalmente creado con tal fin, aunque haya perdido en parte su significación original. Esto es debido a que en el Islam, no sólo no podemos adorar a nada ni nadie distinto a Dios, sino que sólo podemos adorar a Dios en las formas que Él específicamente ha estipulado en el Corán y que Mujámmad (ByP) nos enseñó durante su vida. Quien imita las celebraciones de los Kufar (quienes niegan u ocultan la verdad al negar a Dios o ponerle copartícipes o asociados), es uno de ellos.

El Profeta Mujámmad (ByP) dijo: “Por Aquel en Cuyas manos está mi vida, se les ha ordenado que hagan el bien y prohíban el mal, o en verdad Dios les castigará. Incluso, sus súplicas serán rechazadas.” (Recopilado por Tirmidi).

Desde el punto de vista islámico, Halloween es una de las peores festividades que se celebran hoy día, debido a sus orígenes, a las costumbres que se mantienen desde antaño, a sus significaciones y a su simbología. Desde un comienzo, Halloween fue una celebración religiosa, una forma de culto, relacionada con brujería, adivinación e invocación de los muertos. Los cristianos lo absorbieron como una de sus celebraciones religiosas, y al hacerlo, cambiaron la pureza del mensaje divino por la conveniencia política para fortalecer la Iglesia. Los neopaganos lo han revivido como una celebración a sus deidades paganas, en parte como rechazo a la influencia cristiana en la historia de Europa. Incluso en su forma secular comercial, como entretenimiento para los niños, Halloween está cargado de ritualismo y simbolismo pagano, incluyendo el uso de imágenes, que está prohibido por el Islam. Por ello, la celebración de Halloween es Jaram (prohibida) incluso para aquellos musulmanes que la consideran inofensiva. El simple hecho de disfrazarse ya es problemático, debido a que el musulmán no debe jamás pretender ser otra persona, sino mostrarse siempre íntegro, honesto y veraz en todos los sentidos.

Los musulmanes debemos evitar imitar los modales y costumbres de los demás, en especial sus indecencias y sus rituales paganos. El Profeta (ByP) dijo: "No llegará la Hora Final sin que antes mis seguidores copien los actos de las naciones anteriores y los sigan muy de cerca, palmo a palmo." (Recopilado por Bujari).

Las únicas celebraciones islámicas son el Id Al-Fiter y el Id Al-Adja. Guardemos nuestros regalos, comidas especiales y energías para esas dos festividades, enseñemos a nuestros hijos a rechazar amablemente las invitaciones a celebrar las fiestas de los Kufar, no los disfracemos y no los enviemos al colegio ese día si allí se va a celebrar esta fecha. En su lugar, expliquémosles por qué los musulmanes no celebramos ese día. Y recordemos las palabras de nuestro Creador:

“¡Oh, creyentes! Los embriagantes, los juegos de apuesta, los altares [sobre los cuales eran degollados los animales como ofrenda para los ídolos] y consultar la suerte valiéndoos de flechas son una obra inmunda de Satanás. Absteneos de ello y así tendréis éxito.” (Corán 5:90)

“Y cuando se les dice: Acercaos a lo que Dios ha revelado y al Mensajero, dicen: «Nos es suficiente con lo que nos transmitieron nuestros padres», aun cuando sus padres no sabían nada ni estaban bien encaminados.” (Corán 5:104).

“¿Acaso no es hora de que los creyentes subyuguen sus corazones al recuerdo de Dios y a la Verdad que ha sido revelada, y de que no se asemejen a quienes recibieron el Libro anteriormente [judíos y cristianos]? A éstos, a medida que transcurría el tiempo se les endurecía el corazón. Y por cierto que muchos de ellos eran corruptos.” (Corán 57:16)

“Éste es Dios, vuestro verdadero Señor. ¿Qué otra cosa hay fuera de la Verdad sino el extravío? ¿Cómo entonces os desviáis? (Corán 10:32)

FUENTES:

Wikipedia. Entradas: Halloween, Samhain, Monofisismo. http://es.wikipedia.org.

Los Verdaderos Orígenes de Halloween, por Isaac Bonewits, traducción de Leonardo Sepúlveda. http://www.neopagan.net/Halloween-Origins_Spanish.html.

Halloween records usual level of heightened crime, arrests. http://www.collegiatetimes.com/stories/14578/halloween-records-usual-level-of-heightened-crime-arrests.

Halloween in Islam, por Huda. http://islam.about.com/od/otherdays/a/halloween.htm.

Halloween: Harmless or Haram? An Islamic Perspective, por Feyoun Khan. http://southernmuslimah.wordpress.com/2007/10/31/halloween-harmless-or-haram-an-islamic-perspective/.

Los Últimos Hallazgos Arqueológicos Bíblicos y la Autenticidad de la Biblia Actual. http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2010/04/los-ultimos-hallazgos-arqueologicos.html.

Juegos de azar en el Islam. http://www.nurelislam.com/licito/cap4-4.html.

Breve Historia de la Navidad. http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2009/12/breve-historia-de-la-navidad.html.

Crime Prevention: Halloween Safety. http://troopers.ny.gov/crime_prevention/Halloween_Safety/.

martes, 4 de octubre de 2011

¿Los Hombres son Superiores a las Mujeres?


¿LOS HOMBRES SON SUPERIORES A LAS MUJERES?

Reflexión sobre la obediencia de la mujer musulmana hacia su esposo

Por: Said Abdunur Pedraza


Albert Kazimirski de Biberstein es un hombre que pasa a la historia como el padre de las modernas traducciones retorcidas e islamófobas del Corán. Orientalista polaco judío, trabajó como intérprete de la Legión Francesa en Persia. Allí tomó la traducción del Corán hecha al latín por Ludovico Marracci en 1698, y con base en ella publicó en 1869 una traducción del texto coránico al francés. Marracci, en su época, buscaba desprestigiar al Islam y difundir todo tipo de falsos estereotipos y leyendas absurdas sobre los musulmanes. Y Kazimirski llevó esto a las nuevas generaciones de su tiempo, con creces. Gracias a ello, esta traducción, malintencionada y llena de comentarios que exhiben desde un desconocimiento profundo del Islam hasta una abierta islamofobia, ha servido de base a la mayoría de las traducciones en español que se consiguen en las librerías, y que son igual o peor de malintencionadas que esta: La de Juan Bautista Bergua, la de Vicente Ortiz de la Puebla, la de Joaquín García Bravo y la de J.C.P.R., son todas traducciones amañadas que buscan denostar del Islam, mancillar su nombre y fomentar el odio contra los musulmanes. Generalmente, cuando en los medios de comunicación o en los sitios Web se busca citar un aparte del Corán, descontextualizándolo para mostrarlo como una “atrocidad,” se cita alguna de estas traducciones.

Y precisamente cuando se trata de hablar de la mujer en el Islam, hay dos citas que son favoritas para atacar a los musulmanes: La primera es sura (capítulo) 2, aleya (versículo) 228. En la traducción de Bergua dice “que los hombres tengan preeminencia sobre las mujeres,” traducción casi idéntica a la de Ortiz de la Puebla. Y en la de J.C.P.R. aparece: “Los maridos son primero que sus mujeres.” Esta última agrega el siguiente comentario al respecto: “Literalmente: tienen un grado por encima; es decir, les son superiores.”

La segunda es 4:34 (que en las traducciones derivadas de la de Kazimirski aparece como 4:38). Bergua traduce: “Los hombres son superiores a las mujeres por el hecho de haber elevado Alá a unos por encima de los otros, y también por el hecho de ser los hombres los que gastan de lo que tienen (para las necesidades de la vida). Las mujeres virtuosas son abnegadas y conservan con cuidado en ausencia de sus maridos lo que con todo cuidado ha conservado Alá para ellas (su virtud). En cuanto a aquellas de las cuales teméis su mala conducta, advertidlas y relegadlas en sus alcobas y pegadlas, pero si os obedecen no busquéis otro camino contra ellas (no las repudiéis).” Por su parte, Joaquín García Bravo traduce: “Los hombres son superiores a las mujeres a causa de las cualidades por medio de las cuales Dios ha elevado a éstos por encima de aquéllas, y porque los hombres emplean sus bienes en dotar a las mujeres. Las mujeres virtuosas son obedientes y sumisas: conservan cuidadosamente durante la ausencia de sus maridos, lo que Dios ha ordenado que conserve intacto. Reprenderéis a aquella cuya desobediencia temáis; las relegaréis en lechos aparte, las azotaréis; pero, tan pronto como ellas os obedezcan, no les busquéis camorra” (este pasaje aparece idéntico en J.C.P.R.)

La palabra que García Bravo, Vicente Ortiz y J.C.P.R. traducen como “azotar,” que Bergua y Cortés traducen por “pegar,” y que otros traductores como Vernet traducen por “golpear,” es daraba. Esta es una palabra árabe interesante, puesto que tiene una enorme multitud de significados. Hace muchos años, un profesor de inglés me dijo: “Para saber si un diccionario de inglés es bueno antes de comprarlo, busca la palabra get. Si tiene menos de 20 significados y variaciones, el diccionario no sirve.” Pues bien, la palabra daraba es mucho más amplia en significados y variaciones en árabe que el get del inglés. Hay una completa disertación acerca de por qué es erróneo traducir daraba por golpear en el artículo “Sobre la Ilicitud de Golpear a la Esposa” [1]. Para resumir, cito a al-Fudhail ibn Aiadh: “Por Al-Lah, si no está permitido que lastimen a un perro o a un cerdo sin una razón válida, ¿cómo pueden lastimar a un musulmán?” [2] Con mucha menor razón puede el Corán incitar a la violencia contra la esposa. Todo maltrato y toda forma de tortura están prohibidos en el Islam, tanto contra animales como contra seres humanos, incluso contra esclavos, siervos o prisioneros de guerra. En ese marco general, el maltrato hacia la esposa es absolutamente inaceptable. La traducción de Mouheddine y Sánchez, una de las mejores al español hasta ahora (revisada por expertos en teología y en derecho islámicos [3]), muestra así el texto de 4:34:

“Las mujeres piadosas obedecen a Al-Lah y a sus maridos, y cuidan en ausencia de ellos [su honor y sus bienes] encomendándose a Al-Lah. A aquellas de quienes temáis que se rebelen, exhortadlas y dejadlas solas en sus lechos [sin cohabitar], o recurrid a otra medida para que recapaciten; si os obedecen no las maltratéis.” (4:34).

El Corán se refiere a la esposa rebelde y le dice al marido que, en aras de evitar el caos en el hogar, siga un procedimiento juicioso para calmar los ánimos y volver a la armonía: primero, hable con su esposa, llegue a un acuerdo, busque una solución diplomática. Si tras varios intentos eso no funciona, no vuelva a dormir con ella, quizá por una noche, quizá por varias, hasta que esté más tranquila y más dada al diálogo. Si pasa el tiempo y nada de ello funciona, busque darle un impacto, es decir: Usted, señor marido, es el que mejor conoce a su esposa, es el que mejor debe saber cómo impactarla, cómo llamar su atención, de forma que reaccione y cambie su actitud, sin lastimarla, sin recurrir a la violencia, sin poner en riesgo su integridad física y moral. Y en cuanto la esposa entre en razón, olvide el asunto, no guarde rencor, no insista en el tema, hable con ella y vuelvan a dormir juntos. El ejemplo lo tenemos en el Profeta (que las Bendiciones y la Paz de Dios sean con él), quien ante una rebelión general de sus esposas, se fue de casa y no volvió a dormir en ella durante aproximadamente un mes. Esa fue su daraba hacia sus esposas. Pero él jamás levantó su mano contra mujer alguna en toda su vida.

¿Y quién es una esposa rebelde? La que no es obediente a su esposo, así que veamos un poco más a fondo el tema de la obediencia de la esposa hacia su marido, que es el centro de este artículo. El arabista español Julio Cortés hace una traducción mucho más honesta, aunque desprovista del necesario conocimiento del Islam y de las ciencias coránicas. Él traduce “los hombres tienen autoridad sobre las mujeres,” donde los otros ponen “los hombres son superiores a las mujeres.” Por su parte, Hallak, un musulmán que hace una traducción más acertada, pone “los hombres tienen cierto predominio sobre las mujeres,” y Mouheddine y Sánchez: “Los hombres están a cargo de las mujeres.” ¿En qué consiste, entonces, la supuesta superioridad del hombre sobre la mujer, y la obediencia de la mujer hacia su marido?

Dios, en efecto, ha puesto al hombre un grado por encima de la mujer, mas no en el sentido de que sea mejor, preferido o superior a ella. Tampoco en el sentido de que sea más completo o mejor configurado. Sino que tiene un grado de responsabilidad por encima de ella, pues él es la cabeza del hogar, él debe proveer a la familia, y es él quien debe tomar decisiones y asumir responsabilidades en nombre de los miembros de su hogar. Y de allí deriva la obediencia que Dios le ordena a la mujer hacia su esposo.

El Profeta (ByP) dijo: «La mejor de las mujeres es la que alegra tu mirada, que te obedece y que, cuando te ausentas, no mancilla tu lecho y preserva tus bienes.» (Recopilado por Ajmad, Abu Dawud y Nassai).

También, el Profeta Mujámmad (ByP) dijo: «Si una mujer reza sus cinco oraciones diarias, ayuna el mes de Ramadán, obedece a su esposo y guarda su pureza, entonces le será dicho: ‘Entra al Paraíso por la puerta que desees’.» (Recopilado por Ajmad y Tabarani).

Y dijo (ByP): «Este mundo es solamente de conveniencias temporales, y el mejor consuelo en este mundo es una mujer piadosa.» (Recopilado por Muslim).

En la traducción de Mouheddine y Sánchez, se lee en 2:228:

“Ellas tienen tanto el derecho al buen trato como la obligación de tratar bien a sus maridos. Y los hombres tienen un grado superior al de ellas [porque en ellos cae la responsabilidad de mantener el hogar]; y Al-Lah es Poderoso, Sabio.”

Con base en estos textos, provenientes del Corán y de la Sunnah (tradición) auténtica del Profeta (ByP), pongo a consideración de los lectores las siguientes reflexiones:

  1. Toda organización, institución y estructura social humana requiere una cabeza, líder o representante. El matrimonio es una institución y Al-Lah ha establecido que el líder de la misma sea el esposo. Si él no ejerce correctamente esta función, el matrimonio colapsará. Si él delega esta función en su esposa, ella no podrá cumplir con sus funciones y habrá caos. Y si ambos asumen esta función, el matrimonio será un monstruo de dos cabezas. En un buen matrimonio, ambos cónyuges se colaboran mutuamente en el cumplimiento de sus funciones, pero cada uno tiene sus responsabilidades y su prioridad es cumplir con ellas. Por ejemplo, el esposo debe ayudar a su esposa con las labores del hogar, tal y como hacía el Profeta (ByP), pero no puede dedicarse a las labores del hogar y descuidar su trabajo, con el que provee a la familia. En este sentido, dijo el Mensajero de Dios (ByP): «Cada uno de vosotros es un pastor, y cada uno es responsable de aquellos bajo su custodia. Un gobernante es un pastor, un hombre es el pastor de su familia, una mujer es la pastora de la casa de su marido y de sus hijos. Porque cada uno de vosotros es un pastor, y cada uno es responsable de quienes estén bajo su custodia». (Recopilado por Bujari y por Muslim). Por eso, en 4:34 Abboud y Castellanos traducen “los hombres son los pastores de las mujeres,” en lugar del “los hombres son superiores a las mujeres” de las traducciones islamófobas.
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  2. Al-Lah ha asignado al esposo la función de ser el proveedor del hogar y le ha dado a la esposa el derecho a ser mantenida. Siendo así, el esposo invierte trabajo y dinero en la mujer, y ella lo respalda con sus atenciones y su obediencia. De este modo, él no se siente resentido por esforzarse y dar su dinero a alguien que se rebela contra él, y ella no se siente resentida por obedecer a alguien que no cuida de ella ni le provee lo que necesita. La mujer puede, si desea, trabajar y devengar un sueldo, siempre que esto no le implique abandonar sus responsabilidades en el hogar. Pero aún en ese caso, lo que ella gane es suyo y no tiene obligación de compartirlo con el esposo ni darlo al hogar. La obligación de mantener económicamente a la familia recae completamente en el hombre.
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  3. La obediencia de la mujer al hombre no puede ser ciega. En todos los casos de obediencia (a los padres, a los gobernantes, al esposo, etc.) hay un principio islámico básico: Ningún musulmán, hombre o mujer, puede obedecer a algo o alguien que lo lleve a realizar o le ordene hacer cualquier cosa que vaya contra la legislación islámica. La mujer, por ejemplo, no puede obedecer al esposo si él le pide tener relaciones sexuales durante la menstruación, o si le prohíbe hacer sus oraciones obligatorias. Del mismo modo que un soldado musulmán no debe obedecer a un superior que le ordene torturar a un prisionero.
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  4. Tomar decisiones implica asumir responsabilidades. Al-Lah ha puesto en el esposo la carga de tomar decisiones y asumir las consecuencias de las mismas, pues él es quien debe proteger a su familia, cuidar de su esposa y de su hogar, y brindarles lo que necesitan. Esto, sin embargo, debe realizarse con el método islámico: El hombre consulta con su esposa, incluso con los hijos u otros miembros de la familia si es del caso. Pero él es quien da la última palabra, tomando una decisión que debe ser siempre analizada teniendo en mente qué es lo mejor para la vida, la muerte y la religión de sí mismo y de los miembros de su hogar. Un hombre incapaz de tomar decisiones no podrá llevar el timón del matrimonio y esto llevará tarde o temprano al desastre. Un hombre que imponga su criterio sin consultar con su esposa, estará sembrando en ella la discordia. Una mujer que suela rechazar las decisiones que toma su esposo, será un lastre que hundirá ese barco.

En todo caso, el hombre que sólo busca oprimir a la mujer obligándola a obedecer sus caprichos, o que por terquedad tome malas decisiones de forma reiterativa, está actuando en contra de lo que el Profeta (ByP) enseñó, y eso puede llegar a ser causal de divorcio.

La obediencia de la esposa a su marido es muy importante, y esto se nota en las situaciones de crisis. Una esposa desobediente puede poner en grave riesgo a su familia al no confiar en las decisiones de su esposo y no seguir sus instrucciones en caso de peligro.

En resumen, siempre que el esposo se esfuerce en ser un buen musulmán, la mujer le debe obediencia, no por sometimiento a él sino por obediencia a Al-Lah. Por ello, la obediencia de la mujer a su esposo termina donde ésta entre en conflicto con su obediencia a Al-Lah.

En todo caso y en toda situación, la obediencia de la mujer hacia su esposo, y la forma como el hombre debe lidiar con la esposa si ella actúa de forma que pueda lesionar el bien del hogar en su conjunto, debe enmarcarse en el espíritu islámico expuesto en estos textos:

“Y entre Sus signos está haberos creado esposas de entre vosotros para que encontréis en ellas sosiego, y puso entre vosotros amor y misericordia.” (Corán 30:21).

“Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederemos una vida buena y le multiplicaremos la recompensa de sus obras.” (Corán 16:97).

El Profeta (ByP) dijo: “Las mujeres son la mitad gemela del hombre.” (Recopilado por Ahmad, Abu Dawud y Tirmidi [Ibn Al-Qattan: Sahih]).

El Profeta (ByP) dijo: “Los creyentes que muestran la fe más perfecta son aquellos que tienen buen carácter, y el mejor de entre vosotros es aquel que sea más bueno con su mujer.” (Recopilado por Tirmidi).

Abu Bakr una vez preguntó al Profeta (ByP) cuál era la mejor cosa para ser atesorada, y él (ByP) replicó: “La lengua en recuerdo de Al-Lah, el corazón lleno con agradecimientos hacia Al-Lah, y una esposa piadosa quien ayuda en los hechos virtuosos.”

“Ellas son vuestra protección y vosotros la suya.” (Corán 2:187).

Y nunca olvidar un consejo básico para todo matrimonio: “¡Oh, creyentes! Tened paciencia, sed perseverantes.” (Corán 3:200).

Y Al-Lah sabe más.

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NOTAS

[1] http://mensajesenlaruta.blogspot.com/2010/06/sobre-la-ilicitud-de-golpear-la-esposa.html.

[2] Tomado de “Manual para el Nuevo Musulmán,” Jamaal Zarabozo, traducción de Isa García. http://d1.islamhouse.com/data/es/ih_books/single/es_Manual_para_el_nuevo_musulman.pdf.

[3] La traducción de Mouheddine y Sánchez, publicada por IIPH, está disponible en http://www.nurelislam.com/coran/index.htm.

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