jueves, 20 de noviembre de 2014

De Playboy al Islam IV (Final)


De Playboy al Islam IV

La exitosa supermodelo que se atrevió a darle un giro total a su vida



“La vida se trata de vivir, no solo de la mera supervivencia.” 
Raisyyah Rania Yeap.


Por: Said Abdunur Pedraza

 

En el artículo anterior conocimos a Felixia más en profundidad y escuchamos sus pensamientos, plasmados en su blog. Veremos ahora cómo culminó su viaje de Playboy al Islam.

Cuarta parte: Borrón y cuenta nueva


Felixia Yeap estuvo estudiando el Islam por algo más de siete meses, en los que se encontró en el dilema de llevar una existencia doble. Mientras buscaba cambiar el rumbo de su vida, seguía trabajando como modelo profesional ligera de ropas, pues ese era el medio de sustento suyo y de su familia. Además, debía cumplir compromisos que había establecido desde tiempo atrás, y como mujer seria y profesional, debía finalizar todos los trabajos que ya había acordado en su calidad de top model y de única Conejita Playboy oficial en Malasia.

Modesta y vestida de pies a cabeza en casa, atrevida y semidesnuda en el trabajo… Y mientras tanto, no paraban las críticas. Fueron tiempos difíciles y confusos. Fue entonces cuando escribió:

“[…] El camino que tomo, ¿a dónde me lleva? Me pregunto una y otra vez: ¿Mi corazón está en peligro? En mis oraciones pido: No dejes que sufra dolor.”

Su resistencia al cambio quería fortalecerse, alimentada por la resistencia al cambio que mostraban los demás a su alrededor. En una entrevista que concedió a “The Malasyan Insider” en diciembre de 2013, Felixia afirmó que siempre había querido ponerse un jiyab, y que no culpaba a la gente que había reaccionado mal ante su nueva forma de vestir, pues:

“…la gente que no me conoce y que no lee lo que escribo, va a confundirse. Quiero decirle a la gente: Si puedo dejar de ser sexy, cubrirme, ser una mejor persona, una mujer respetable, ¿por qué no pueden entender la historia y la moraleja detrás de ello? Dejen que sea una historia que inspire a la gente.”

Enfatizó que no se vestía así de manera irrespetuosa, y que el trabajo de modelaje que hacía para boutiques islámicas, lo hacía con mucha sinceridad y buenas intenciones.

“La gente no te mira por el tamaño de tus senos ni por la forma de tu cuerpo, sino por tu inteligencia y tu carácter. No niego que recientemente he llorado después de muchos trabajos de modelaje. Me gusta cubrirme, así que cuando tengo que satisfacer las demandas de mi trabajo que me obligan a ser sexy, me siento explotada. […] Quiero ser una mejor mujer y una mejor persona.”

Pero por fin, en medio del revuelo, del apoyo de unos, el escepticismo de otros y el rechazo de algunos pocos, la luz de la revelación divina llenó el vacío de Felixia Yeap, y el gran regalo de Dios, el Islam, entró de lleno en su corazón y su mente. Las dudas se disiparon y el 5 de Ramadán de 1435 (2 de julio de 2014), en una mezquita de su natal Kuala Lumpur, dio testimonio de fe (chajada) convirtiéndose en musulmana. Ese mismo día cumplió 28 años de edad. Dejó el nombre Felixia, que había tomado debido a su amor por los gatos, y adoptó el nombre de Raisiyyah Rania Yeap. Hizo el anuncio oficial de su conversión en su blog y en su página de Facebook, donde aún tiene más de 900.000 seguidores, y el 5 de julio abrió una nueva página con su nombre islámico, donde se presenta a sí misma como “una musulmana china-malaya”, y donde cuenta ya con más de 310.000 seguidores. Frente a las críticas, se ha levantado un muro de protección, fabricado con frases alentadoras, felicitaciones, voces de apoyo, tanto en persona como a través de Facebook, Twitter y su blog personal. Y como columna principal, la sonrisa de su madre, quien se encuentra muy contenta al ver lo positivo de su cambio.

Cambió de trabajo, de religión, de nombre, de forma de vida. Un cambio tan radical que puede aterrar a cualquier persona. Raisiyyah Rania no fue la excepción, ella también ha sentido el miedo y la resistencia al cambio, ha pasado noches en vela llena de dudas y lágrimas, ha recibido críticas y ataques, pero se ha mantenido firme a pesar de todo. Ha estudiado, analizado y tomado una decisión informada y seria, y ha seguido también a su corazón. Al final, ha abrazado el Islam y lo ha descrito como su renacimiento.

“…Me tomó casi una década decidirme finalmente a buscar e insistir en cubrir mi aura, incluyendo mi cabello. En el momento en que subí mi primera foto en Facebook y en mi blog vistiendo jiyab hace unos meses, supe que estaba encausando mi vida por un mejor camino. Estoy recuperando la dignidad que había sacrificado en mi trabajo, como mujer respetable que no es solo otra cara bonita con un cuerpo excitante. Hallé mi paz.

Estoy mucho mejor ahora y me siento más en paz cada vez que cubro mi aura y me pongo mi jiyab. Creo que eso es lo que importa.”

Raisiyyah Rania Yeap ha pasado por muchas etapas y muchos altibajos. Y ahora, después de tantos años, dolores, sacrificios, giros y esfuerzo, está apenas empezando. Está recién nacida. Atendió el llamado que le hizo su Creador y no dejó pasar la oportunidad que el Clemente le extendió.

La resistencia al cambio es una de las fuerzas más poderosas dentro de los seres humanos, pero también tenemos la capacidad de razonar y tomar decisiones. El abogado, historiador y escritor Douglas K. Smith, afirmó en su libro “Haciéndose cargo del cambio”:

“…la ignorancia sobre la íntima naturaleza de nuestra resistencia a cambiar es lo que mata el cambio, y no la resistencia en sí misma...”

En otras palabras, si bien la resistencia al cambio es algo natural, el ser humano es capaz de descubrir y entender la naturaleza de dicha resistencia, y decidir superarla cuando así lo desee. Solo así puede sobrevivir con éxito en un mundo siempre cambiante.

Esa capacidad de superar el temor al cambio es lo que separa a personas como Raisiyyah Rania Yeap, quien abandonó una vida de éxito material y vacío espiritual para dedicarse a complacer al Creador, de personas que reconocen en el Islam la verdad revelada por Dios a la humanidad, que admiran a los musulmanes y afirman sin rubores que Mujámmad (Dios lo bendiga) fue sin duda un profeta enviado por el Uno, pero se aferran a sus vidas, a sus “logros”, y se niegan a dar el paso hacia el cambio. En aras de mantenerse dentro de su zona de confort, pierden la oportunidad de entrar a formar parte de los siervos y protegidos de Dios.

Dios ha dado Su palabra: no importa lo que hayas hecho en tu vida, si abrazas el Islam con convicción y sinceridad, en el momento de hacer tu declaración de fe todos tus errores y pecados quedan borrados y comienzas una vida nueva. Borrón y cuenta nueva. Por eso decimos con certeza, no en un sentido metafórico sino espiritualmente real, que Raisiyyah está recién nacida, dando sus primeros pasos en el aprendizaje y la puesta en práctica de su nueva forma de vida. Ella ha cambiado la mentalidad de “quiero hacer lo que me plazca” por la de “quiero hacer lo que Dios manda”. Que el Todopoderoso la guíe siempre a ella y a todas las personas que, como ella, deciden seguir el camino trazado por los profetas, el camino que Dios les facilita a quienes buscan acercarse a Él.

Para terminar, traduzco a continuación las palabras de Raisiyyah publicadas en su nueva página de Facebook el 19 de agosto de 2014, que espero sean de inspiración para mucha gente:

“El Islam me ha enseñado definitivamente a aprender a amarme y aceptarme de las formas más naturales. En mi trabajo anterior como modelo (antes del Islam) vi a demasiadas muchachas optar por cirugías plásticas, muchas de ellas esforzándose mucho por parecerse a otra persona o para verse como una muñeca, ellas rechazan sus propias características faciales y no pueden ver la belleza natural de su rostro y de su cuerpo.

Esa es una de las razones por las que no quise cortar mi cara para verme como el ejemplo perfecto de mujer que la sociedad espera de nosotras las modelos. No quería ser un modelo a imitar para otras muchachas, con un rostro artificial.

Y decidí cubrirme y ponerme jiyab porque pienso que he pecado bastante cuando veo entrar en escena a nuevas modelos que dicen querer ser como yo. Eso fue lo que me hizo dar cuenta de cuán irresponsable he sido, no solo conmigo misma como mujer, sino con otras mujeres jóvenes también.

Y desde que me revertí al Islam, tener que rezar cinco veces al día me ha obligado a reducir mi maquillaje para ahorrar tiempo... y al principio creí que iba a verme fea por llevar poco o ningún maquillaje. Mi autoestima dependía tanto del maquillaje, que una vez juré que no saldría sin maquillaje ni siquiera a comprar comida en la esquina. Ese era mi yo anterior.

Pero ahora... me quito el maquillaje cada vez que hago la ablución ritual... y cuando me miro al espejo, no podría estar menos agradecida.

Doy gracias a Al‑lah todos los días.

Aljamdulil-lah (todas las alabanzas son para Dios).

Al menos, ya no estoy enviando el mensaje equivocado.”

Que Al-lah (Dios Todopoderoso) nos dé Su luz, nos guíe siempre, y nos dé la fortaleza para seguir el camino correcto. Amín

Posdata: Si quieres conocer más acerca de esta forma de vida y profundizar en su belleza y sabiduría, puedes solicitar libros islámicos completamente gratis escribiendo tu nombre completo, correo electrónico y dirección de correspondencia a mohamed.taha@islamic-message.net (en inglés) o a said.abdunur.pedraza@gmail.com (en español), o llenando el formato en www.islamic-message.net. Recibirás los libros en el idioma que desees, no importa en qué país vivas, sin ningún costo. Y no temas al cambio. Cambiar para mejorar es un riesgo que vale la pena correr. Cambiar para agradar a Dios es un cambio que tiene sus recompensas garantizadas. No es fácil, pero las cosas realmente buenas nunca lo son.

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